Dead Cells es un 'roguelike' en el que morir y resucitar son claves para escapar de la mazmorra


Dead Cells es el típico juego que alguien te recomienda, te lo compras y tras jugarlo cinco minutos te preguntas si has cometido un error. No es un juego que enganche desde el principio, en parte porque cuando mueres, vuelves a empezar desde cero. Y pierdes todos los avances, armas y mejoras del personaje que hubieras conseguido. Cuando llevas cuatro o cinco muertes seguidas, acaba siendo desalentador.


Aquellos jugadores que no se den por vencidos, serán recompensados. Porque aunque el personaje de Dead Cells muera cada dos por tres, hay algo que consigues llevarte más allá de su muerte. Y eso es lo que añade una dimensión distinta a este juego del género roguelike.


Vive, aprende, muere y repite en Dead Cells

En Dead Cells, un puñado de células verdosas se topan con el cuerpo de un guerrero muerto en las mazmorras de una isla sin nombre. En cuanto lo poseen, tomarán el control de sus músculos y habilidades para intentar escapar de ella. El guerrero mudo utilizará escudos, espadas, arcos y todo tipo de artilugios que encontrará, robará y comprará a lo largo de su travesía.


El juego consta de varios niveles que se suceden unos a otros. Cuando el guerrero muere, se vuelve al principio del todo, en el momento justo en que ese puñado de células se introducen en el cuerpo del guerrero. Pierdes todas las armas y avances, con el devastador añadido de que los niveles también cambian: nada de lo que te hayas aprendido en tu viaje por los distintos niveles te servirá.


Este es, precisamente, el atractivo y a la vez perdición de Dead Cells. Algo que solo el precio del juego (9,99 euros de normal, 4,99 euros en promociones) puede obligarte a seguir con tozudez. La perseverancia tiene su recompensa, porque tras unas cuantas partidas te darás cuenta de que hay algo que te puedes llevar contigo cuando vayas a dormir el sueño de los justos: células.


Células como moneda de cambio y runas que prevalecen tras la muerte

Cuando matas a algunos enemigos, verás cómo surge una bolita de color azul. Es una célula que se guarda y que podrás emplear al finalizar cada nivel para adquirir mejoras y desbloquear armas que aparecerán a lo largo de la partida. Cuanto más a fondo investigues un nivel, más monedas de estas podrás acumular. Pero cuidado, si mueres antes de llegar a ponerte a salvo entre niveles, las perderás todas.


Entre las habilidades que podemos adquirir, tenemos las siguientes:

  • Ganar más usos de la poción de salud.

  • Empezar con armas mejores de forma aleatoria.

  • Mantener parte del oro ganado durante la partida tras resucitar.

Hay otras habilidades que se adquieren al pasar de nivel y no se guardan. Y después están las runas. Son objetos que nos permiten acceder a otras secciones dentro de un nivel y que se obtienen al matar a determinados jefes. Las runas, al igual que las mejoras compradas con células, son permanentes.


Dead Cells es un juego que permite utilizar controladores externos. Nosotros hemos jugado con el Kishi de Razer, que analizamos hace unas semanas y con el que nuestra jugabilidad mejora de forma sustancial. Con el añadido de que tenemos más pantalla libre para disfrutar del juego.


Si buscas un juego para iPhone al que dedicarle un tiempo, al que poder dedicarle varias rondas incluso después de aniquilar al jefe final (en mi caso, necesité unas 28 vidas), Dead Cells es tu candidato. Su precio es elevado, pero si tenemos en cuenta el entretenimiento que nos da a cambio, bien lo merecen.




Vía | Applesfera

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Escrito por | EDUARDO ARCHANCO

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